De izquierda a derecha: Pablo Sepúlveda, Ernesto Pérez, Fernando Mena (agachado), Felipe de la Cerda, Rodrigo Pérez y Reynaldo Villalobos, en la Parroquia universitaria, 1983.
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miércoles, 28 de mayo de 2008
NAPALÉ 1983 / Publicada por www.nuestrocanto.cl
De izquierda a derecha: Pablo Sepúlveda, Ernesto Pérez, Fernando Mena (agachado), Felipe de la Cerda, Rodrigo Pérez y Reynaldo Villalobos, en la Parroquia universitaria, 1983.
martes, 20 de mayo de 2008
NAPALÉ EN LA PIEDRA FELIZ / VALPARAÍSO
y que dejen su nombre hasta las 15:00 horas del viernes 27 de junio,
para ponerlos en la lista de la entrada a precio de pre-venta.
NAPALÉ
Viernes 27 de junio de 2008 / 21.:00 horas /
LA PIEDRA FELIZ / Av. Errázuriz 1054 / Valparaíso /
$3.000 / $2.000 Pre-venta.
lunes, 12 de mayo de 2008
miércoles, 9 de abril de 2008
JORGE REYES / Percusión

Desde abril, Napalé contará con el señor JORGE REYES, intérprete de Marimba, Vibráfono, y percusión principal. Desde los primeros ensayos, él ha dado sobradas muestras de que su rol, más que el de reemplazante, será el de aportar nuevas energías al grupo, con su talento... Esperamos que ustedes también lo reciban con la calidez que nos han demostrado hasta ahora. Pronto estaremos al aire nuevamente!
miércoles, 13 de febrero de 2008
NAPALÉ EN MYSPACE Y FACEBOOK
www.facebook.com/profile.php?id=1113116189
Escucha aquí más música de Napalé, conoce a nuestros amigos, ve fotos de nuestra última gira, escríbenos o contáctanos, y súmate a la lista!
domingo, 13 de enero de 2008
LA SORPRESA DE NAPALÉ
Por Marisol García
LA NACIÓN Domingo.
Napalé ha presentado este disco como un recorrido fresco por canciones inscritas en la memoria popular chilena, pero es probable que las pistas biográficas más poderosas sean las que apuntan a su propia historia como conjunto.
El maletín musical de "Cruzando territorios" es el de la carga humana y artística de sus intérpretes, músicos puestos al servicio de un motor con ya 25 años de marcha, y distinguido en la carrera por la prestancia, ductilidad y rigor de su sonido.
Para Napalé, la viva finura de arreglos ha sido tan prioritaria como el ruido puede serlo para una banda punk. No debiese sorprender la buena factura de un disco de Napalé, pero "Cruzando territorios" es más que bueno: es fino, es diverso, es colorido.
Es un disco inteligente tratado, al fin, con la elegancia (en arte, en presentación, en invitados) que merece un grupo que saluda a la Nueva Canción Chilena con excepcional autoridad. Su sonido no fue parte estricta de ese movimiento, es cierto, pero su homenaje cruzó con estoicismo los años ochenta y fortalece hoy un tributo patrimonial que no es sólo formal.
Napalé comprende la esencia profunda que sostuvo a la Nueva Canción, y la revisa con la conciencia de un saludo histórico. Acomoda, así, una vieja musicalización de Ángel Parra para un poema de Neruda ("El cóndor") y la sitúa junto a otros versos universales: los de Gabriela Mistral y José Martí.
Saluda a la fructífera tríada de amistad que animaron Quilapayún, Víctor Jara y Luis Advis, cada uno con una composición presente, y observa su mismo desprejuicio cuando le deja espacio a un magnífico instrumental de Piazzolla ("Escualo"). Las apariciones de Francesca Ancarola o de Ismael Oddó, entre otros invitados, se dan en nombre de hermosos timbres vocales dispuestos a mezclarse con la sucesión impresionante de cuerdas, vientos y percusiones que Napalé puede hoy prodigar como pocos conjuntos activos en el país.
La enciclopedia musicapopular.cl ya estableció una "nueva militancia" en la actual carrera de Napalé: "Ya no es política como en la primera mitad de los ochenta, sino absolutamente cultural. Ahora importan las cualidades de la música por sobre el mensaje de una canción contingente". Llevando más allá la aclaración, y hasta mezclándola, si nos permiten, con teoría comunicacional, en Napalé el medio es hoy el mensaje. Su sonido fortalecido por la experiencia y refrescado por el asombro es una suerte de manifiesto que, sin alardes, se impone como un canto de compromiso con la música tomada en serio. Vaya rareza.
Napalé, "Cruzando territorios"
(2007, Oveja Negra)
Producción: Napalé.
miércoles, 19 de diciembre de 2007
CONCIERTO EN ENERO 2008 / ANÁHUAC / DESPEDIDA ALEJANDRO

Queridos amigos, en este concierto, se interpretarán todos los temas de nuestro nuevo disco "CRUZANDO TERRITORIOS", con un aliciente bastante emotivo: después de 22 años de colaboración con el conjunto, Alejandro Ibarra, nuestro principal percusionista y uno de los más antiguos integrantes, se despide de los escenarios... esperamos que vuestra presencia y aplausos lo hagan desistir de tan descabellada decisión, incluso no descartamos que usen la violencia si lo desean. Es más: úsenla, por favor. Tampoco estará de más pedirles, por cierto, que hagan circular esta información entre sus amigos, y entre marimbistas, si los conocen.

El concierto será completamente acústico, por lo que podrán disfrutar de la música sin artificios y con todos sus matices. Comenzará al mediodía en punto.
Un último dato: al mencionar que asisten a nuestra presentación, la entrada al Parque en automóvil por Pío Nono también es liberada. Pueden asistir con toda la familia (no aprovechen de ir a trotar gratis, por favor, a menos que necesiten más forma física que alimento espiritual...).
Los esperamos, no falten!
NAPALÉ
martes, 18 de diciembre de 2007
DISQUERÍAS
domingo, 16 de diciembre de 2007
CRUZANDO TERRITORIOS / PRESENTACIÓN

Napalé es una palabra que nos podría remitir a diversos parajes, canciones, danzas o lugares. Podría ser pronunciada en cualquier idioma ancestral, como el guaraní, el quechua, el aymará, el mapudungún o el p´urépecha, o en muchos otros de la América pre-hispánica. Puede mimetizarse con las cadencias de las lenguas de las islas del pacífico, o con los infinitos vocablos de África, evocando dialectos del mundo Maya, e incluso lugares insospechados, como la región de Los Balcanes… y puede tener infinitos significados. A nosotros, cada vez más, el decir Napalé nos traslada a América y sus hijos. A sus luchas, sus personajes, sus amores, sus riquezas, sus tiempos. Su música y su poesía.
En este disco están mezcladas canciones no necesariamente famosas que escucharon nuestros abuelos, tíos, padres y amigos, junto a la música que nosotros – sus nietos, sobrinos, hijos y hermanos– seguimos buscando hoy, siguiendo o adivinando el amor en sus pasos, recreando épocas e inventando con empeño un mundo ancho y para todos, con elementos de la más diversa procedencia geográfica o temporal, o simplemente con los sonidos que cruzan el territorio. Somos chilenos. Contamos con la madera, con el viento, el metal, con la tierra, con nuestras voces, con nuestra voluntad. Desde una antigua Frontera Sur se abre hacia el resto del continente esta Terra aún Incógnita, nombrada primero como tierra de fábulas y seres fantásticos o mitológicos que prometía las glorias del paraíso o las penas del infierno al conquistador que se aventurase en sus misterios... Aquí están los ríos que permitieron los asentamientos humanos que poblaron la profunda selva amazónica, aquí está el cóndor, que unifica con su presencia a América andina, está el latido del mestizo en la chacarera y la baguala, la tonada y la cueca, está el hijo del esclavo en la mezcla afro-caribeña del wawancó y la rumba, está el lenguaje de la música docta o académica que representa a occidente, junto a la influencia del canto popular de raíz folklórica, decisivos todos en nuestra experimentación. Si cada canción es una hebra, veremos que en la madeja están con nosotros Violeta Parra, Luis Advis o Sergio Ortega, y están los conjuntos y solistas de la Nueva Canción, como Angel Parra, los Quila, los Inti, Aparcoa o Víctor Jara… Nos parecemos a todos ellos en nuestro temprano inconformismo, en el compromiso con que asumimos la creación artística, en el amor por la tierra en la que siempre hemos estado, y en la terquedad para seguir adelante en este camino, a veces a oscuras. Pensando y sintiendo todo eso, hacer entre todos este disco simplemente fue un enorme placer, y el resultado nos llena de satisfacción.
Sabemos que nuestra canción tiene historia y futuro, y que Napalé forma parte de ambos. Estamos aquí desde agosto del ´82, porque trabajamos para eso. Queremos confirmar con estas canciones, que todos podemos encontrar nuevas fuentes de creación re-creando el pasado tanto como intervenimos el presente, y en ese sentido, ésta sigue siendo Nueva Canción. Aquí hay creaciones de los años cincuenta hasta composiciones del año 2005, en armónica convivencia. Y claro, aquí también están ustedes. Porque son ustedes, -como diría Julio Cortázar- quienes están escuchando este disco mañana.

Tenor. Tiple, Guitarra.

Barítono. Contrabajo, Guitarrón mexicano, Guitarra, Quena, Zampoña, Percusión.

Barítono. Violoncello, Rabel, Percusión.
***
Músicos Invitados:
Ismael Oddó, Tenor solista en ¨Lunita de lejos¨.
Hernán Castro, Violoncello en ¨Escualo¨.
Greco Acuña, Conga solista en ¨La Niña de Guatemala¨.
Rosa Escobar, Contralto Solista en ¨Hombre de América¨.
Tatiana Romero, Oboe en ¨Hombre de América ¨.
Gerardo Villagrán, Corno en ¨Hombre de América ¨.
Ariel Casivar, Viola en ¨Hombre de América ¨.
Francisco Villarroel, Violín en ¨Hombre de América ¨.
Freddy Torrealba y Melvin Velásquez, ¨Charango y Guitarra uno en ¨La Partida¨.
Diseño gráfico: Vicente Larrea / Luis Albornoz
Ilustraciones: Jorge Lillo Valenzuela.
Producción y dirección artística: NAPALÉ.
Grabado en Arrayán Estudio, entre el 18 de Julio y el 18 de Agosto de 2005,
excepto LA PARTIDA, Grabado en vivo por Eduardo Vergara C., el 3 de Julio de 2004 en el Galpón Víctor Jara, y ESCUALO, Tomas grabadas en Estudio RAFF Por Cristián ¨Repo¨ Rebolledo, el 18 de Junio de 2002.
Agradecemos entrañablemente a todos los músicos invitados, por colaborar con su entusiasmo incondicional y su talento. A Eduardo Vergara, por ser el gran amigo que ha sido, y por ser un músico más a estas alturas. A Vicente Larrea, Luis Albornoz, y Jorge Lillo Valenzuela, por involucrarse personalmente, y más allá de lo imaginable, en la edición y concepción gráfica de este disco, al igual que Carlos Salazar y todos los amigos del Sello Azul. Gracias a Ignacio Roco, por facilitarnos su Marimba para ¨San Juanito del Lobito¨y ¨La Oncena¨, a Alejandro Lyon por varios instrumentos de percusión para ¨La Niña de Guatemala¨, y por grabar las tomas solistas de Ismael Oddó en Clío Producciones. También agradecemos a Sauvalle Producciones, e Hispanoamérica Estudios por grabar las tomas del Oboe de ¨Hombre de América¨, y las tomas de voz de Rosa Escobar, respectivamente, en sus estudios (gracias, Cristián Sauvalle, Jorge Schweitzer, Jorge Araneda y Cristián Olivares), y, por supuesto, a ¨Los Chalchalerizos del Norte¨, por poner a nuestro alcance su extraordinario Bombo Legüero hecho en Santiago Del Estero, para ¨La Oncena¨, ¨Lunita de Lejos¨, ¨San Juanito del Lobito¨ y ¨La Niña de Guatemala¨.
Sin la ayuda y la amistad de todos ustedes, habríamos hecho un disco, pero jamás habría sido igual a éste.
-Locales y WEB de Feria del disco - www.feriadeldisco.cl
lunes, 26 de noviembre de 2007
miércoles, 10 de octubre de 2007
ASESINATO DE RENÉ LARGO FARÍAS
Por José Miguel Varas.
Familiares y amigos de René Largo Farías irán en romería el domingo 15 de octubre al cementerio Parque del Recuerdo para recordar al querido hombre de radio y comunicador social, asesinado hace 15 años.
Este crimen, que causara conmoción pública en octubre de 1992 sigue impune hasta hoy. La jueza Patricia González, del entonces 17º Juzgado, a cargo de la investigación, dictó sentencia en 2005 -trece años después del homicidio- condenando a 10 años y un día de prisión a Luis Bahamondes Allende, como "autor único". Pese a ello, Bahamondes se encuentra en libertad. No ha sido detenido y a la fecha ni siquiera se le ha notificado de la sentencia dictada.
En opinión de Iris Largo Farías, hermana de la víctima, esta situación es inaceptable y atroz. Constituye una evidente denegación de justicia. Agrega que el caso no fue investigado en su totalidad ya que no se aclararon varias contradicciones. La magistrada hizo suya la versión entregada desde el primer momento por Carabineros, pese a sus incongruencias. El homicidio no pudo ser cometido por un solo individuo de baja estatura, como el inculpado, y es imposible que haya podido llevar en peso o arrastrar más de 200 metros a una persona cuyo peso superaba los 100 kilos. La jueza no investigó actos de encubrimiento de los hechos por parte de funcionarios de la entidad policial. Tampoco tomó en cuenta declaraciones de testigos, que constan en el expediente, sobre la presencia de carabineros dentro y fuera del local de la peña folclórica donde, supuestamente, estuvo René Largo Farías la noche del crimen.
A 15 años del asesinato, sus familiares, amigos y en general los focloristas y cultores de la música popular reclaman que el caso sea reabierto y examinado por la Corte Suprema para que, en definitiva, se haga justicia.
Es inadmisible aceptar que se mantenga en la impunidad este alevoso crimen cometido contra un hombre y un ciudadano como René Largo Farías quien dedicó su vida a la difusión de nuestra música folclórica, ayudando al surgimiento de tantos valores de nuestra cultura popular y quien fue, sobre todo, un defensor inclaudicable de los derechos humanos.
ENIGMA
Por Iris Largo Farías.
Mi hermano René era una persona querida, estimada y respetada por todos los que lo conocían. Salvo, claro, los reaccionarios o fachos. Durante la dictadura dio numerosas muestras del carácter progresista solidario y humanitario que animaba su actividad.
Muchas veces fue agredido verbalmente por carabineros y civiles pinochetistas. Incluso, una vez, después de una manifestación contra la dictadura fue a parar a la posta, con un problema cardíaco a causa de la agresión de carabineros. En esa ocasión envió una carta pública a Rodolfo Stange pidiéndole respondiera por la actitud de sus subalternos.
Yo creo que ya en esa ocasión fue conocido por aquel General Director de Carabineros.
Una de las primeras cosas que nos impactaron cuando fue agredido mortalmente en octubre de 1992 fue la celeridad con que Rodolfo Stange dió el caso por solucionado y declaró que había llegado a "feliz témino" el episodio. Para aquel "feliz término" se prestó el ahora experto en seguridad Pedro Valdivia. Dirigió la investigación con mucha rapidez y fácilmente encontró a un culpable: Luis Bahamondes quien en un comienzo- afirmaron los investigadores- se declaró culpable.
Posteriormente lo ha rechazado categóricamente : "pregúntenle a los pacos parientes del dueño de la fonda", declaró a un medio de prensa escrita.
Aquí estamos frente a un caso de denegación de justicia y de encubrimiento por parte de carabineros.
Denegación de justicia porque fueron numerosas las veces que el ex Director Gral. De Investigaciones, Nelson Mery nos afirmó que se estaba sobre pistas claras e incluso una vez nos aseguró que ya se había identificado a los culpables.
¿Era un comando de civiles y uniformados de civil?
¿Eran carabineros simplemente?
Nunca lo hemos sabido.
De lo que estamos ciertos es que numerosas pruebas indican que Luis Bahamondes no pudo realizar solo el crimen. Si efectivamente participó en el hecho fue, sin duda, acompañado de otros.
Afirmo que hubo encubrimiento del crimen porque desde el comienzo Carabineros, como ya dije, con Rodolfo Stange a la cabeza, armaron una versión que fue acogida por la mayoría de los medios de comunicación como cierta.
Con ello nos cortaron las alas para pedir un ministro en visita que era lo que correspondía porque el caso causó realmente conmoción pública.
Sin embargo, medios de prensa como La Nación, El Siglo y La Epoca hicieron investigaciones en el barrio donde vivía, hablaron con vecinos y publicaron hechos que nunca fueron tomados en cuenta por la justicia.
Quiero preguntarle públicamente a Stange el por qué de sus declaraciones de entonces. A Valdivia por qué inventó esa versión. A Nelson Mery por qué nunca se supo la verdad de su investigación.
A la Brigada de Homicidios por qué se basó en una llamada anónima para reafirmar la versión inicial de carabineros.
MEMORIA DE RENE LARGO FARIAS
Carta enviada al portal NUESTRO CANTO
Como conjunto, Napalé adhiere plenamente a la difusión de estas dolorosas verdades, pues aunque sean espeluznantes, ayudan a mantener sana la memoria y a poner en el sitial que corresponde a nuestro querido y recordado René Largo Farías, un hombre de esos que no abundan en los medios masivos de difusión pública hoy en día. (Más bien todo lo contrario).
Es triste recordar su muerte, y sus detalles, pero en esencia, nos convoca y alegra recordar su vida, su tiempo, su empuje y tesón, su amor por lo auténticamente popular, su calidez, su amistad, su solidaridad. Napalé dedicó el disco Frontera Sur a René, a diez años de su asesinato, han pasado cinco años más, y en tiempos donde campean las series de forenses y policías infalibles, sencillamente no es aceptable que los hechos y las explicaciones para éstos aún no concuerden, y que a nadie en las esferas atingentes, parezca importarle un comino...
Es muy importante para nosotros no olvidar que René fue asesinado en democracia y, como detalla la noticia, aún no hay hoy una respuesta que conduzca a la verdad en su caso.
Es necesario seguir preguntándose por qué fue necesario para alguien que este hombre fuera asesinado, y es más urgente aún preguntarlo ahora, en momentos que esa verdad sigue siendo sospechosamente familiar y monótona para los chilenos de hoy, los que ya han dejado de indignarse o extrañarse que de tanto en tanto, alguien sea muerto por encargo, o para conveniencia de alguien más...
Un fuerte abrazo, y saludos a tod@s.
Nos vemos el domingo,
Jorge Lillo,
Conjunto NAPALÉ.
lunes, 11 de junio de 2007
domingo, 10 de junio de 2007
COMENTARIOS DE PATRICIO WANG, SOBRE "CRUZANDO TERRITORIOS"

NAPALE. « Cruzando territorios »
Me cuento entre los que pudimos ver los inicios de algunos de los músicos de Napalé, sus primeros balbuceos como instrumentistas, luego como creadores, más tarde formando el milagro de entereza y perseverancia que ha resultado ser este grupo que con « Cruzando territorios » marca un hito importante en su carrera, por lo que nos transmite como madurez artística sumada a una excelencia vocal e instrumental que, si bien no nos sorprende, nos deja profundamente admirados.
La verdad es que la trayectoria de Napalé ha sido constante en la medida en que hemos visto siempre un desarrollo permanente, y esto en un lapso de ya 25 años de actividad es un logro mayor. Mantener un colectivo artístico por tantos años, a este nivel de calidad, en un campo artístico que no cuenta con el aliciente de una compensación material adecuada - por decirlo de alguna manera, sabiendo que es un eufemismo – es casi un sacerdocio y merece la mayor atención del público y de la crítica.
Napalé nos habla del pasado y del futuro, de aquí y de más allá de nuestras fronteras, con las herramientas más nobles, el canto y, sobre todo, la creación. Con cinco de sus integrantes que firman composiciones propias, textos y arreglos, más los arreglos colectivos del grupo, estamos frente a un conjunto perfectamente capaz de producir todo su material. Por eso el incorporar algunas figuras señeras de la música y poesía chilena y latinoamericana : Víctor Jara, Aníbal Sampayo, Luis Advis, Eduardo Lagos, Angel Parra, Astor Piazzola, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, José Martí, nos habla de una opción muy precisa que es ser el nexo entre territorios y generaciones. Uno de los grandes legados de esa figura mayor de nuestra cultura que fue Violeta Parra, además de su inconmensurable obra creativa, fue el habernos acercado a las culturas hermanas de nuestro continente.
Y ese proceso ya no se detiene. Hoy reconocemos, como nuestros, muchos de los ritmos e instrumentos que nos desconcertaban hace 50 años. Pero el que nos sean familiares no significa que se hayan convertido en un conocimiento adquirido de una vez para siempre. Son sólo materiales que nos hablan de un arte y una historia y que están siempre disponibles para ahondar en ellos. Es lo que hace Napalé. En vez de ceder a la facilidad de cambiar diametralmente de rumbo, la imagen que nos da es la de un grupo de músicos que profundizan, sin gravedad innecesaria y también alegremente, las posibilidades de sus talentos.
Las palabras de Neruda resuenan con una fuerza nueva en el arreglo de Jorge Lillo para El cóndor, una canción que suena como recién compuesta. Giros instrumentales sorprendentes y voces ásperas, y armoniosas al mismo tiempo, le dan una nueva vida a esta antigua canción de Angel Parra.
Pocos grupos son capaces de lograr este equilibrio entre dulzura y fuerza. Una gran melancolía y una voces firmes que la interpretan sin pathos excesivo ni sentimentalismo fácil. Buenos ejemplos son la hermosísima canción de Ignacio Ugarte (Desvelo) que emociona directamente con las mejores artes, o la sorprendente musicalización de Ernesto Pérez del poema de Gabriela Mistral, nuestra maravillosa poetisa, que constituye sin embargo, a menudo, una trampa mortal para los compositores, quienes ceden a veces al canto de sirena de la ternura infantil a la que su poesía canta. Nada de eso en la aproximación interesante y madura de Pérez que juega con esos elementos pero con una real seriedad de compositor.
Hasta la melancolía desbordante de Alejandro Ibarra, que nos canta su propio texto y música, me parece justa y por lo mismo emocionante. Notable es que no se hace fácil la tarea y se impone una línea vocal exigente que crea un alianza de fuerza y fragilidad que convence.
En el aspecto instrumental Napalé siempre ha sido consistente. Eso no es nuevo. Aquí se muestra bien lo que la técnica puede aportar cuando no es una simple repetición de fórmulas sino una búsqueda de nuevos timbres usando colores muy variados apoyados en el robusto timbre que da el violoncello de Rodrigo García. Todo bien aprovechado en los ágiles temas instrumentales (Sanjuanito del lobo de Felipe Toledo y Escualo de Piazzola) pero también en el brillante Mal de amores de Rodrigo Arratia donde lucen por igual voces y colores instrumentales. Algo parecido puede decirse de la chacarera de Eduardo Lagos con la feliz intervención de la gracia y el personal color vocal de Francesca Ancarola, en atractivo dúo con Carlos Miranda. La presencia de dos voces femeninas (Ancarola y la corta pero agradable participación de Rosa Escobar) en esta producción es un acierto y una buena contrapartida a la avalancha de las consistentes voces de hombre de Napalé, que funcionan todas perfectamente en los roles de solista.
La niña de Guatemala y su entusiasmante ritmo dentro de un estilo bien determinado funciona bien como nexo entre las nuevas composiciones y clásicos como el Hombre de América de Luis Advis o La partida de Víctor Jara.
Una producción muy lograda y que nos hace esperar con ilusión el próximo cd de Napalé.
Patricio Wang
París, Junio 2007









