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lunes, 26 de noviembre de 2007
miércoles, 10 de octubre de 2007
ASESINATO DE RENÉ LARGO FARÍAS
Por José Miguel Varas.
Familiares y amigos de René Largo Farías irán en romería el domingo 15 de octubre al cementerio Parque del Recuerdo para recordar al querido hombre de radio y comunicador social, asesinado hace 15 años.
Este crimen, que causara conmoción pública en octubre de 1992 sigue impune hasta hoy. La jueza Patricia González, del entonces 17º Juzgado, a cargo de la investigación, dictó sentencia en 2005 -trece años después del homicidio- condenando a 10 años y un día de prisión a Luis Bahamondes Allende, como "autor único". Pese a ello, Bahamondes se encuentra en libertad. No ha sido detenido y a la fecha ni siquiera se le ha notificado de la sentencia dictada.
En opinión de Iris Largo Farías, hermana de la víctima, esta situación es inaceptable y atroz. Constituye una evidente denegación de justicia. Agrega que el caso no fue investigado en su totalidad ya que no se aclararon varias contradicciones. La magistrada hizo suya la versión entregada desde el primer momento por Carabineros, pese a sus incongruencias. El homicidio no pudo ser cometido por un solo individuo de baja estatura, como el inculpado, y es imposible que haya podido llevar en peso o arrastrar más de 200 metros a una persona cuyo peso superaba los 100 kilos. La jueza no investigó actos de encubrimiento de los hechos por parte de funcionarios de la entidad policial. Tampoco tomó en cuenta declaraciones de testigos, que constan en el expediente, sobre la presencia de carabineros dentro y fuera del local de la peña folclórica donde, supuestamente, estuvo René Largo Farías la noche del crimen.
A 15 años del asesinato, sus familiares, amigos y en general los focloristas y cultores de la música popular reclaman que el caso sea reabierto y examinado por la Corte Suprema para que, en definitiva, se haga justicia.
Es inadmisible aceptar que se mantenga en la impunidad este alevoso crimen cometido contra un hombre y un ciudadano como René Largo Farías quien dedicó su vida a la difusión de nuestra música folclórica, ayudando al surgimiento de tantos valores de nuestra cultura popular y quien fue, sobre todo, un defensor inclaudicable de los derechos humanos.
ENIGMA
Por Iris Largo Farías.
Mi hermano René era una persona querida, estimada y respetada por todos los que lo conocían. Salvo, claro, los reaccionarios o fachos. Durante la dictadura dio numerosas muestras del carácter progresista solidario y humanitario que animaba su actividad.
Muchas veces fue agredido verbalmente por carabineros y civiles pinochetistas. Incluso, una vez, después de una manifestación contra la dictadura fue a parar a la posta, con un problema cardíaco a causa de la agresión de carabineros. En esa ocasión envió una carta pública a Rodolfo Stange pidiéndole respondiera por la actitud de sus subalternos.
Yo creo que ya en esa ocasión fue conocido por aquel General Director de Carabineros.
Una de las primeras cosas que nos impactaron cuando fue agredido mortalmente en octubre de 1992 fue la celeridad con que Rodolfo Stange dió el caso por solucionado y declaró que había llegado a "feliz témino" el episodio. Para aquel "feliz término" se prestó el ahora experto en seguridad Pedro Valdivia. Dirigió la investigación con mucha rapidez y fácilmente encontró a un culpable: Luis Bahamondes quien en un comienzo- afirmaron los investigadores- se declaró culpable.
Posteriormente lo ha rechazado categóricamente : "pregúntenle a los pacos parientes del dueño de la fonda", declaró a un medio de prensa escrita.
Aquí estamos frente a un caso de denegación de justicia y de encubrimiento por parte de carabineros.
Denegación de justicia porque fueron numerosas las veces que el ex Director Gral. De Investigaciones, Nelson Mery nos afirmó que se estaba sobre pistas claras e incluso una vez nos aseguró que ya se había identificado a los culpables.
¿Era un comando de civiles y uniformados de civil?
¿Eran carabineros simplemente?
Nunca lo hemos sabido.
De lo que estamos ciertos es que numerosas pruebas indican que Luis Bahamondes no pudo realizar solo el crimen. Si efectivamente participó en el hecho fue, sin duda, acompañado de otros.
Afirmo que hubo encubrimiento del crimen porque desde el comienzo Carabineros, como ya dije, con Rodolfo Stange a la cabeza, armaron una versión que fue acogida por la mayoría de los medios de comunicación como cierta.
Con ello nos cortaron las alas para pedir un ministro en visita que era lo que correspondía porque el caso causó realmente conmoción pública.
Sin embargo, medios de prensa como La Nación, El Siglo y La Epoca hicieron investigaciones en el barrio donde vivía, hablaron con vecinos y publicaron hechos que nunca fueron tomados en cuenta por la justicia.
Quiero preguntarle públicamente a Stange el por qué de sus declaraciones de entonces. A Valdivia por qué inventó esa versión. A Nelson Mery por qué nunca se supo la verdad de su investigación.
A la Brigada de Homicidios por qué se basó en una llamada anónima para reafirmar la versión inicial de carabineros.
MEMORIA DE RENE LARGO FARIAS
Carta enviada al portal NUESTRO CANTO
Como conjunto, Napalé adhiere plenamente a la difusión de estas dolorosas verdades, pues aunque sean espeluznantes, ayudan a mantener sana la memoria y a poner en el sitial que corresponde a nuestro querido y recordado René Largo Farías, un hombre de esos que no abundan en los medios masivos de difusión pública hoy en día. (Más bien todo lo contrario).
Es triste recordar su muerte, y sus detalles, pero en esencia, nos convoca y alegra recordar su vida, su tiempo, su empuje y tesón, su amor por lo auténticamente popular, su calidez, su amistad, su solidaridad. Napalé dedicó el disco Frontera Sur a René, a diez años de su asesinato, han pasado cinco años más, y en tiempos donde campean las series de forenses y policías infalibles, sencillamente no es aceptable que los hechos y las explicaciones para éstos aún no concuerden, y que a nadie en las esferas atingentes, parezca importarle un comino...
Es muy importante para nosotros no olvidar que René fue asesinado en democracia y, como detalla la noticia, aún no hay hoy una respuesta que conduzca a la verdad en su caso.
Es necesario seguir preguntándose por qué fue necesario para alguien que este hombre fuera asesinado, y es más urgente aún preguntarlo ahora, en momentos que esa verdad sigue siendo sospechosamente familiar y monótona para los chilenos de hoy, los que ya han dejado de indignarse o extrañarse que de tanto en tanto, alguien sea muerto por encargo, o para conveniencia de alguien más...
Un fuerte abrazo, y saludos a tod@s.
Nos vemos el domingo,
Jorge Lillo,
Conjunto NAPALÉ.
lunes, 11 de junio de 2007
domingo, 10 de junio de 2007
COMENTARIOS DE PATRICIO WANG, SOBRE "CRUZANDO TERRITORIOS"

NAPALE. « Cruzando territorios »
Me cuento entre los que pudimos ver los inicios de algunos de los músicos de Napalé, sus primeros balbuceos como instrumentistas, luego como creadores, más tarde formando el milagro de entereza y perseverancia que ha resultado ser este grupo que con « Cruzando territorios » marca un hito importante en su carrera, por lo que nos transmite como madurez artística sumada a una excelencia vocal e instrumental que, si bien no nos sorprende, nos deja profundamente admirados.
La verdad es que la trayectoria de Napalé ha sido constante en la medida en que hemos visto siempre un desarrollo permanente, y esto en un lapso de ya 25 años de actividad es un logro mayor. Mantener un colectivo artístico por tantos años, a este nivel de calidad, en un campo artístico que no cuenta con el aliciente de una compensación material adecuada - por decirlo de alguna manera, sabiendo que es un eufemismo – es casi un sacerdocio y merece la mayor atención del público y de la crítica.
Napalé nos habla del pasado y del futuro, de aquí y de más allá de nuestras fronteras, con las herramientas más nobles, el canto y, sobre todo, la creación. Con cinco de sus integrantes que firman composiciones propias, textos y arreglos, más los arreglos colectivos del grupo, estamos frente a un conjunto perfectamente capaz de producir todo su material. Por eso el incorporar algunas figuras señeras de la música y poesía chilena y latinoamericana : Víctor Jara, Aníbal Sampayo, Luis Advis, Eduardo Lagos, Angel Parra, Astor Piazzola, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, José Martí, nos habla de una opción muy precisa que es ser el nexo entre territorios y generaciones. Uno de los grandes legados de esa figura mayor de nuestra cultura que fue Violeta Parra, además de su inconmensurable obra creativa, fue el habernos acercado a las culturas hermanas de nuestro continente.
Y ese proceso ya no se detiene. Hoy reconocemos, como nuestros, muchos de los ritmos e instrumentos que nos desconcertaban hace 50 años. Pero el que nos sean familiares no significa que se hayan convertido en un conocimiento adquirido de una vez para siempre. Son sólo materiales que nos hablan de un arte y una historia y que están siempre disponibles para ahondar en ellos. Es lo que hace Napalé. En vez de ceder a la facilidad de cambiar diametralmente de rumbo, la imagen que nos da es la de un grupo de músicos que profundizan, sin gravedad innecesaria y también alegremente, las posibilidades de sus talentos.
Las palabras de Neruda resuenan con una fuerza nueva en el arreglo de Jorge Lillo para El cóndor, una canción que suena como recién compuesta. Giros instrumentales sorprendentes y voces ásperas, y armoniosas al mismo tiempo, le dan una nueva vida a esta antigua canción de Angel Parra.
Pocos grupos son capaces de lograr este equilibrio entre dulzura y fuerza. Una gran melancolía y una voces firmes que la interpretan sin pathos excesivo ni sentimentalismo fácil. Buenos ejemplos son la hermosísima canción de Ignacio Ugarte (Desvelo) que emociona directamente con las mejores artes, o la sorprendente musicalización de Ernesto Pérez del poema de Gabriela Mistral, nuestra maravillosa poetisa, que constituye sin embargo, a menudo, una trampa mortal para los compositores, quienes ceden a veces al canto de sirena de la ternura infantil a la que su poesía canta. Nada de eso en la aproximación interesante y madura de Pérez que juega con esos elementos pero con una real seriedad de compositor.
Hasta la melancolía desbordante de Alejandro Ibarra, que nos canta su propio texto y música, me parece justa y por lo mismo emocionante. Notable es que no se hace fácil la tarea y se impone una línea vocal exigente que crea un alianza de fuerza y fragilidad que convence.
En el aspecto instrumental Napalé siempre ha sido consistente. Eso no es nuevo. Aquí se muestra bien lo que la técnica puede aportar cuando no es una simple repetición de fórmulas sino una búsqueda de nuevos timbres usando colores muy variados apoyados en el robusto timbre que da el violoncello de Rodrigo García. Todo bien aprovechado en los ágiles temas instrumentales (Sanjuanito del lobo de Felipe Toledo y Escualo de Piazzola) pero también en el brillante Mal de amores de Rodrigo Arratia donde lucen por igual voces y colores instrumentales. Algo parecido puede decirse de la chacarera de Eduardo Lagos con la feliz intervención de la gracia y el personal color vocal de Francesca Ancarola, en atractivo dúo con Carlos Miranda. La presencia de dos voces femeninas (Ancarola y la corta pero agradable participación de Rosa Escobar) en esta producción es un acierto y una buena contrapartida a la avalancha de las consistentes voces de hombre de Napalé, que funcionan todas perfectamente en los roles de solista.
La niña de Guatemala y su entusiasmante ritmo dentro de un estilo bien determinado funciona bien como nexo entre las nuevas composiciones y clásicos como el Hombre de América de Luis Advis o La partida de Víctor Jara.
Una producción muy lograda y que nos hace esperar con ilusión el próximo cd de Napalé.
Patricio Wang
París, Junio 2007
sábado, 19 de mayo de 2007
NAPALÉ: EL DESAFÍO ES MANTENER LA CONTINUIDAD
Próximamente el conjunto Napalé lanzará su quinta producción: Este disco incluye una serie de creaciones de los integrantes y versiones
Uno de sus integrantes, Ernesto Pérez, habla de la importancia de este Sobre el nuevo trabajo, Pérez comenta que "creo que hay una continuidad Trabajar con músicos invitados también fue importante, que participe
Shiraz, Irán, enero 2007
En todo caso, tanto en "Frontera Sur" como en este disco ¿hay una nueva Sí, es así porque en los otros trabajos había una mano musical diferente de la
En el disco se nota la presencia de la Nueva Canción Chilena. Por supuesto, siempre hemos dicho eso. La Nueva Canción es una ventana que
LA GIRA Sobre sus viajes por el exterior, Pérez comenta que "Irán fue una sorpresa,
Lo de Grecia también fue muy interesante, tuvimos un primer apunte en Atenas con algunos
La gira genera expectativas para un grupo que estaba tanto tiempo sin un Efectivamente, los desafíos son mantener la continuidad de conciertos, de composiciones, Por Manuel Vilches Colectivo Unitario Americanto Autónomo |
miércoles, 16 de mayo de 2007
NAPALÉ en ICAL
25 AÑOS DE MÚSICA CHILENA
ICAL / Instituto Cultural Alejandro Lipschutz
Av. Ricardo Cumming 350, Barrio Brasil
Viernes 01 de junio, 2007
21.00 Horas. $2000

jueves, 26 de abril de 2007
martes, 9 de enero de 2007
DEL BLOG DEL TEATRO FACETAS... TOTALMENTE DE ACUERDO!!!
RESISTENCIA CULTURAL
No es de extrañar que muchas de estas notas estén escritas con enojo o ironía hacia la Institucionalidad Cultural de nuestro país, de la cual somos fuertes críticos pero con débil poder político para influir en los cambios.
LOS PICADOS DE SIEMPRE nos pusimos el año pasado a sumar y dividir las platas del FONDART y la cuenta arrojó un interesante resultado. Si se hubiera repartido el total del presupuesto para teatro entre TODOS los que postularon, sin dejar afuera ni siquiera a los que supuestamente no cumplían con todos los requisitos, cada uno habría obtenido una cantidad aproximada al millón de pesos.
¿Recordará la Ministra que la mayoría de los grupos teatrales realiza montajes sin un peso de presupuesto? ¿Y que 300 o 400 mil pesos pueden ser de gran ayuda para imprimir afiches, volantes, etc.? Tal vez lo recuerde, pero se sigue insistiendo en entregarle un montón de plata a esos conocidos y famosos que fácilmente pueden obtener recursos de la empresa privada.
La propuesta es la siguiente:
REPARTIR LOS FONDOS PARA EL TEATRO POR IGUAL ENTRE TODOS LOS QUE CONCURSAN.
Y anticipamos aquí los resultados de esta simple operación:
a. Se va a ir sumando más y más gente que quiera concursar. ¡Bien por el Teatro!
b. A mayor cantidad de interesados disminuyen los montos para cada grupo, por lo cual el dinero asignado no le alcanza a la Cía. para financiar el montaje, sino que sirven básicamente para hacer publicidad y conseguir que sean los espectadores quienes financien su obra. NO DAR PESCADOS SINO ENSEÑAR A PESCAR ¿SE ACUERDAN? ¡Bien por el Teatro!
c. Los montos asignados serán despreciables para los VIP del espectáculo, quienes dejarán entonces el espacio libre a las nuevas generaciones ¡Bien por el Teatro!
d. Los montos asignados empiezan a crecer poco a poco porque el Consejo de la Cultura tendrá que conseguir cada año un importante aumento de los fondos ¿No es cierto? ¡Bien por el Teatro!
e. Son muchos más grupos participando por lo que crece la oferta teatral, y por lo tanto, aunque sea algo especulativo, aumenta el público de teatro. ¡Bien por el Teatro!
Hágalo así y llénese de gloria Ministra.
Enero 2007
domingo, 28 de mayo de 2006
UN POCO DE HISTORIA
CANCIÓN CHILENA1982:
Primera formación de Napalé.
2004: Junto a Freddy Torrealba y Melvin Velásquez en el Galpón Víctor Jara.Rodrigo Arratia, Carlos Miranda, Alejandro Ibarra, Ernesto Pérez, Rodrigo garcía, Ignacio Ugarte y Jorge Lillo.
Es común que se relacione a Napalé también con el Canto Nuevo. Aquél apelativo fue acuñado por Ricardo García, destacado hombre de radio y fundador del Sello Alerce, para definir o identificar una forma de hacer música, y para referirse a un conjunto de grupos y solistas, que representaban una postura específicamente contraria a los hechos que se sucedían en el país. ¨Canto Nuevo¨, buscaba ser un concepto que buscaba continuidad en referencia al de Nueva Canción. Napalé prefiere situarse de una forma más genérica entre los conjuntos de música popular con raíz latinoamericana, o apuesta por lo que debiera llamarse ya Canción Chilena a secas, evitando tanta sub-clasificación y exclusión involuntarias.
Sin embargo, con un punto de vista más amplio, Napalé debe verse sobre todo como un Ensamble, pues aparte de utilizar diferentes instrumentos que componen normalmente cualquier orquesta, se apoyan en instrumentos tradicionales de toda América.
Habría que pensar si esta música no refleja ya no sólo la integración entre las fronteras, si no que también la identidad formada a retazos, propia de los pueblos mestizos y de los que se han cruzado o han fundido su camino y su destino con el de otros, como es el caso de toda, o casi toda América, y de todo el mundo, a fin de cuentas.
1984: Reynaldo Villalobos, Alejandro Ibarra, Felipe De La Cerda, Ernesto Pérez, Rodrigo Pérez y Fernando Mena.Sin perder de vista ese contexto, y fruto de la formación académica de sus integrantes, el grupo orientó paulatinamente sus esfuerzos hacia una concepción estética que reuniese en un solo proceso creativo diferentes fuentes simbólicas que componen nuestra identidad cultural, como latinoamericanos y como ciudadanos del mundo, hermanando instrumentos propios de la región andina americana -como ya hicieron exitosamente los conjuntos y solistas de la Nueva Canción- junto a otros usualmente asociados a la tradición musical orquestal, erudita y folclórica de Europa, y utilizándolos sacando partido a su condición de instrumentos de resonancia puramente acústica, amparándose, adicionalmente en el rico acervo de la tradición literaria y poética hispanoparlante y amerindia.
El conjunto ha podido mostrar sus creaciones e interpretaciones tanto en el norte como en el sur del país, y además ha viajado a Rusia, Suecia, Holanda, Bélgica, Alemania y Dinamarca en 1985, y en dos oportunidades a Brasil, en 1988 y 1989, con gran recepción de público y entrevistas y presentaciones en radio y televisión. Los recursos obtenidos por ese medio han sido mayoritariamente utilizados para autofinanciar grabaciones y en adquisición, construcción y/o reparación de instrumentos.
1985:
Single editado en Alemania, Festival de la Juventud y los Estudiantes

En 1988 el Periodismo de Espectáculos brasileño concedió el “DESTAQUE INTERNACIONAL DO AÑO” a Napalé, junto a Paco de Lucía y Sting, en la categoría mejor artista extranjero en la primera Muestra Internacional de Cultura, LATINOMÚSICA, llevada a cabo en la ciudad de Porto Alegre.
Tenor.
Tiple, Guitarra.
ALEJANDRO IBARRA
Barítono.
Percusión, Clarinete, Zampoña.
JORGE LILLO
Barítono.
Guitarrón mexicano, Contrabajo, Zampoña,
Quena, Guitarra, Percusión.
CARLOS MIRANDA
Tenor.
Flauta traversa, Cuatro, Charango,
Guitarra, Quena, Zampoña, Percusión.
Barítono.
Guitarra, Zampoña, Tiple,
Percusión.
RODRIGO ARRATIA
Tenor.
Zampoña, Quena, Flauta traversa,
Cuatro, Charango, Tiple, Guitarra, Percusión.
RODRIGO GARCÍA
Barítono.
Violoncello, Rabel, Percusión.
www.musicapopular.cl
Su historia requiere un preámbulo. A los talleres musicales para niños que en 1975 encabezaban los integrantes de Barroco Andino, Jorge Soto León, Patricio Wang y Jaime Marabolí, llegaron los hermanos Ernesto Pérez (n. 1960) y Rodrigo Pérez (n. 1961), y Fernando Mena (n. 1962). Provenían de familias de gran cultura de la música clásica europea, pero al interior del taller conocerían los instrumentos propios del folclor. Hasta 1977 formaron parte del grupo Barroco Andino Juvenil (conocido también como "Barroquito"). El quiebre de Barroco Andino ese mismo año decretó el final de la sección de alumnos. Sin embargo, tanto los hermanos Pérez como Mena ya se encontraban involucrados con la música y tenían planes para su futuro.
Formaron Napalé al reunir a músicos de dos pequeñas agrupaciones que en 1982 estaban en retirada: Umbral, con Ernesto Pérez, Felipe de
Las acciones se iniciaron en medio de la tensión y las movilizaciones políticas de los '80. Ante audiencias multitudinarias en universidades y poblaciones marginales, interpretaban obras de Quilapayún, Amerindios ("El coligüe") o Violeta Parra ("Arauco tiene una pena") desafiando la represión. Los miembros del grupo decían "las cosas por su nombre", militaban en el Partido Socialista y cada vez que subían al escenario se vivía la incertidumbre ante la probabilidad de terminar en algún centro de detención. Fue su época más política y directa, cuando además musicalizaron el discurso de Salvador Allende antes de morir en
Instrumentos, composiciones, álbumes, militancias
Desde ese momento la figura de Rodrigo Pérez alcanzó el protagonismo como compositor hasta su retiro en 1998. Sus piezas llenaron los primeros álbumes y dieron al grupo ese carácter de erudición musical. Hasta 1987 Napalé se enriqueció instrumentalmente con la inclusión de flauta traversa, clarinete, marimba y glockenspiel (juego de timbres). Y además generó un contacto directo con Luis Advis, cuya serie de seis canciones incluidas en la obra Cançoes brasileiras fueron grabadas para el disco Napalé (1986). Pero no fue sino hasta el viaje a
De regreso a Chile tras actuar además en las dos Alemanias, Dinamarca, Suecia, Holanda y Bélgica, Napalé ya no era un grupo de cámara sino una pequeña orquesta clásica. Era capaz de estilizar la música de raíz popular, de trabajar colectivamente como ensamble más allá del virtuosismo instrumental que requerían las composiciones, y de mantener su ambivalencia tanto en la música clásica europea como en la música mestiza latinoamericana. Para Crónicas (1992), Rodrigo Pérez musicalizó "Se unen la tierra y el hombre", obtenido de Canto general, de Pablo Neruda, además de la canción del Ejército Rojo "En marcha", del ruso Zoloviev Sedoy. También compuso una muy avanzada obra a la que tituló "Divertimento macabro o elegía a la fiesta de
Los nuevos tiempos —de democracia y apertura— orientaron a Napalé hacia la música contemporánea. El grupo trabajó en el montaje músico-teatral Crónicas del nuevo mundo sin gran impacto y grabó la doble obra Suite tic-tac / Amor que calla (1993). La primera era una colección de canciones infantiles y la segunda un conjunto de musicalizaciones del poemario Desolación, de Gabriel Mistral. Esta nueva militancia de Napalé ya no era política como en la primera mitad de los '80, sino absolutamente cultural. Ahora importaban las cualidades de la música por sobre el mensaje de una canción contingente.
En 1998, luego de una múltiple rotativa de integrantes, fue el émbolo del conjunto quien optó por la retirada. Rodrigo Pérez dejó a Napalé en los puntos suspensivos de una interrogante. Sus obras suponía tal complejidad que cada vez que ingresaba un nuevo músico a las filas, el grupo se veía obligado a reestudiar las partituras y a ensayar de manera intensiva. Sin Pérez, entonces, aparecía la opción de disolver Napalé. Pero fue su hermano Ernesto Pérez, el único miembro fundador vigente, quien tomó la dirección musical y se volcó al trabajo de creación para entregar nuevas obras y arreglos al conjunto ("Cando se fue Magdalena", "Ausencia", "Escribo entre sueños", "Tú sabes que nadie vuelve").
También sumaron material original el clarinetista Alejandro Ibarra (con "Me peina el viento los cabellos" y "Cuando se trata de la tristeza"), el contrabajista Jorge Lillo (hijo del diseñador gráfico Jorge Lillo Valenzuela, que tocó en Cuncumén), con "Frontera sur" y "La niña de Guatemala"), el flautista Carlos Miranda (con "Preludio") y el quenista Rodrigo Arratia ("Canción nueva" y "Mal de amores"). Napalé siguió vivo por más de una década, regresando a su orientación primitiva de ritmos sacados de la música popular en sus siguientes álbumes Frontera sur (2003) y en Cruzando territorios (2006, en preparación).
—Iñigo Díaz.
lunes, 22 de mayo de 2006
FRONTERA SUR: ENTREVISTA A NAPALÉ 2003
FRONTERA SUR: ENTREVISTA A NAPALÉ
Por MANUEL VILCHES,
para WWW.AMERICANTO.CL
" Napalé busca nuevos senderos (2003) "
Un acercamiento a la música popular, un trabajo de desarrollo de la percusión y mayor presencia creativa de los integrantes del conjunto simbolizan el nuevo período del conjunto, que plasmará en el cd “Frontera Sur”, que debiera aparecer en el mercado en los próximos meses.
“Yo creo que la gente nos conoce y se acuerda de nosotros, pero nos ha pasado que cuando anunciamos presentaciones nos dicen: ‘Bah, ¿ustedes todavía están tocando?”. De esta manera Ignacio Ugarte define la intermitente existencia de Napalé en los escenarios chilenos.
El grupo, de todas maneras, ya pasó los veinte años ininterrumpidos, aunque a veces las actuaciones no son todo lo seguidas que quisieran o que regularmente tengan que volver a montar el repertorio cuando sufren una nueva deserción.
Pero el inicio del siglo XXI encontró al grupo con los ánimos renovados y con ganas de mostrar su actual trabajo, una suerte de continuidad entre lo que está registrado en sus tres casettes “oficiales” (Napalé, Crónicas y Suite Tic Tac / Amor que calla) y algunos acercamientos más concretos que está realizando el grupo hacia una expresión quizás más popular en términos más sonoros y de forma, cosas que estarán plasmadas prontamente en el CD Frontera Sur, que sacarán de manera independiente a mediados de año. Además, el grupo tiene proyectado hacer una antología en un cd doble con sus tres primeras producciones.
El nuevo disco será el reencuentro del grupo con el formato canción y temas instrumentales que, según ellos, no excederán la duración convencional de un tema de música popular. Además, luego de la partida momentánea del otrora director Rodrigo Pérez de la formación (por motivos laborales), el grupo ha enriquecido su núcleo creativo y el nuevo trabajo tendrá creaciones de la gran mayoría de la actual formación del Napalé, compuesto actualmente por Jorge Lillo, Alejandro Ibarra, Ignacio Ugarte, Ernesto Pérez, Rodrigo Arratia, Carlos Miranda y Hernán Castro. Además, el cd anuncia versiones de un tema de Astor Piazzolla y temas del folklore mexicano y afrocolombiano, lo que también se enmarca en la intención del grupo de desarrollar su trabajo de percusión.
UN NOMBRE POR ERROR
El nombre Napalé nace de una gruesa equivocación de sus integrantes. Según explica Alejandro Ibarra, uno de los más antiguos entre la actual formación, no hallaban con qué nombre bautizarse y “uno se acordó de un ritmo venezolano que conocía y propuso que nos llamáramos Napalé. Bueno, el único problema es que el ritmo se llamaba en realidad ‘Mapalé’ y era colombiano”. Más allá del accidente, ese fue el inicio de un grupo que parte a comienzos de los ’80 y que ya tenía antecedentes, vinculados al eje del conjunto, los hermanos Ernesto y Rodrigo Pérez.
“Bueno, ellos se conocían desde niños”, explica Ibarra entre risas, “y siempre estuvieron metidos en la música. En un comienzo tuvieron contacto con Jaime Soto, de Barroco Andino, y además tuvieron acceso a la formación ‘académica’, por lo que cuando crearon el grupo ya estaban en busca de un cruce que, de todas formas, ya había iniciado otra gente de la Nueva Canción Chilena”.
Ibarra se recuerda que al momento de su entrada al Napalé, dos días antes del terrible sismo de marzo de 1985, (“o sea, con mi ingreso se produjo un terremoto”, sentencia), ya tenían montado algún repertorio de los emblemas de la Nueva Canción, como Quilapayún e Inti Illimani y otros temas como un arreglo instrumental de un tema coral del compositor ruso Soloviev Sedoy, que finalmente grabaron en Crónicas, en 1992. Sin embargo, el impulso que marcará la primera etapa del grupo será el encuentro con Luis Advis.
¿Cómo surgió el contacto con él?
Ibarra: Lo conocimos en 1986, cuando estaba terminando sus estudios de portugués. Advis es un tipo impresionante, que se lo pasa estudiando cosas nuevas y en esa época iba al centro de estudios brasileños. Para homenajear este idioma y a unos poetas que había conocido decide hacer algunas canciones con textos de poetas brasileños más un tema instrumental de homenaje a un músico brasileño llamado Ernesto Nazareth.
Las cosas coincidieron, él tenía su obra y vio que teníamos un grupo, así que nos planteó grabar esto. Por nuestra parte, teníamos casi todo listo para empezar al estudio. Empezamos a montar el repertorio, nos gustó mucho y terminamos haciendo el primer cassette “oficial”.
Jorge Lillo: además del trabajo de Advis, incluimos cosas pendientes con canciones que ya estaban montadas. Así grabamos de manera más oficial “Las últimas palabras”, del repertorio del Aparcoa, que es uno de los primeros temas que montaron los chiquillos y que es la que toda la gente recuerda y con la que más se identifica el nombre del Napalé.
¿Ese tema ya lo tienen borrado del repertorio?
Mucho tiempo lo cuestionamos. Antes de que la sociedad se pusiera tan crítica con esta democracia había un conformismo muy grande y en ese momento era difícil plantear un tema tan serio sin caer en el facilismo de decir “bueno, la gente no está aplaudiendo, toquemos las ‘últimas palabras’ y arrasamos al tiro”, para nosotros ejecutarlo era algo oportunista y en ese sentido lo desechamos por bastante tiempo.
Pero bueno, se hizo necesario de cierta manera recordar un mensaje tan querido y tratar de reenfocarlo, que a lo mejor ya no es aplastar un tirano sino de mantener un proyecto y creer en lo que para nosotros está bien y lo que está mal. Cuando lo volvimos a tocar la gente reaccionó más moderadamente de lo que pensábamos y para nosotros fue bueno sacarnos esa tranca, así que de repente lo incluimos.
Este tema, de alguna forma, los asoció con un tipo de música que no es lo más usual en su repertorio, al menos en el aspecto lírico.
Lillo: Claro, porque esa es la imagen que se ha hecho del Napalé, pero el grupo ha combinado inquietudes musicales y sociales. Por supuesto, ha habido acentos y épocas más propicias para cada cosa, pero en algún momento, cuando llegó la democracia, el contenido dejó de ser importante, no por nosotros sino por el público. Así que decidimos tratar de plantearnos, aunque suena algo peyorativo, más “musicalmente”, pero es un enfoque que está en el origen del grupo y que si bien ya estaba asociado desde hace mucho no estaba todo dicho.
Por ejemplo, no era tan común un grupo con cellista, porque todos los tenían como invitados y no lo integraban a la sonoridad del conjunto. Además, produjimos el experimento con otros instrumentos clásicos que en la Nueva Canción no se hacía más sostenidamente, salvo en el caso del Aparcoa.
De ahí llegó el Crónicas, de 1992, que lo hizo Alerce
Ibarra: lo distribuyó solamente Alerce, porque lo hicimos nosotros. Todos nuestros discos nos pertenecen.
Bueno, en ese disco ya se nota más el sello que marca el grupo, especialmente en el trabajo con obras, más allá del formato de la canción
Ugarte: Creo que ese sello se lo daba Rodrigo, en Crónicas está su primera obra pensada como algo global, quizás no como una cantata pero sí como una obra poético musical, con narrador en varias partes, etc. Después hizo lo de Gabriela Mistral, en su línea de compositor buscó obras de largo aliento, pero siempre lo combinamos con las canciones. De todas formas, últimamente hemos hecho hincapié de incorporar canciones de manera más espontánea, porque los integrantes han incorporado nuevas piezas.
De alguna manera, con este disco la gente comenzó a asociarlos con una música menos ligada a lo popular o más sofisticada.
Lillo: Eso puede obedecer a una imagen o un período que si bien no está abandonado complemente, si está como en paréntesis. Además, en estos temas pesan cosas escénicas: nosotros en un tiempo nos dio por tocar con partitura, lo que producía un distanciamiento con el público que pensaba de inmediato “estos tipos están tocando cosas dificilísimas”, pero en realidad a veces eran patrones folklóricos reconocidos por todos. Se creaba distancia innecesariamente.
Ugarte: por otra parte está la forma de componer de Rodrigo, la manera como arregló los temas y eso da el sello del Napalé, donde hay un acercamiento a lo docto pero que tiene raíz.
Lillo: creo que hemos oscilado entre los dos polos, pero ahora se puede decir que estamos buscando piezas más sintéticas y explorando cosas que no habíamos hecho. Hemos incorporado más percusión, hemos buscado ritmos más alejados del simple concepto de oreja, hemos investigado ritmos afro-caribeños, como es el caso del Mapalé.
Sobre la sensación de que nuestro sonido es demasiado docto, bueno no sé hasta donde se puede hablar de “demasiado” pero sí montamos con partitura, aunque a veces hasta por ahí no mas porque no somos grandes lectores a primera vista ni nada por el estilo.
Ugarte: pero más allá de la metodología, creo que el sonido del grupo que generó Rodrigo iba para el lado del grupo de cámara, muy preocupado del detalle y eso no suele ser muy “ popular”. O sea, es difícil que un grupo así, por ejemplo, se pueda escuchar en el Estadio Nacional.
Lillo: Es algo que nos hemos esforzado en creer que no es un problema del grupo, sino de que no hay espacios para que se pueda ofrecer esto, porque la gente está acostumbrada ir a un recital a estar parada, a gritar, a saltar y está bien que exista esa posibilidad, pero para algunos trabajos hay que sentarse y dedicarse a oír. Hay gente que dice que un trabajo como el nuestro es fome pero yo creo es cosa de aprender a oír.
Tres discos en 18 años no es mucho, ¿porque han tenido una producción tan esporádica?
Ibarra: yo creo que es la composición la que cuesta un poco. Además, la configuración del grupo ha hecho que hayamos tenido muchos integrantes en muchos periodos. Pasan momentos en que se van algunos y hay que traer a otros y montar de nuevo todo el repertorio.
También nos ha costado por el lado de la vigencia, porque si los Illapu hubieran tocado siempre el “Negro José” no hubiera pasado nada, pero ellos permanentemente muestran cosas nuevas y eso nos ha faltado en algún momento a nosotros.
Lillo: ha habido años muy malos, algunos completamente improductivos en los que hay un repertorio listo, pero se va otro integrante y pasa mucho tiempo para encontrar un músico nuevo, porque no se puede ofrecer sueldo ni viajes por el mundo pero sí acceso a instrumentos y a un grupo con ganas de seguir, pese a que quizás todos nos vayamos en algún momento.
Ibarra: por otra parte, creo que lo que nos pasa desde el penúltimo disco es que nos hemos hecho más viejos, no tenemos ni el tiempo ni la disposición hacia el grupo y hacia la música que teníamos cuando éramos más jóvenes. En ese momento teníamos todo el tiempo del mundo y el mundo era nuestro (se ríe).
Lillo: ese será tu caso personal (risas)
Con respecto al envejecimiento, tú me decías que de la primera época del grupo recordabas con mucho cariño el primer cassette, me hablabas de una “mística” que no encontraste después…
Ibarra: Todas las grabaciones son especiales, pero para mí el primer disco me marca mucho y en realidad me acuerdo mucho de esa época. Bueno, todavía existía el régimen de Pinochet… y al mirarlo desde la distancia no es que lo eche de menos, sería como mucho, pero había otra mística. Era una época en la que había mucho compromiso en mucha gente, en que íbamos a tocar a las poblaciones, las parroquias se llenaban y había una “producción” en la que todo el mundo apoyaba, donde… no sé, era otro país, no digamos otra sociedad, pero había solidaridad en muchos aspectos y había mucha gente que se la jugaba… verlo desde ahora es súper fuerte.
Ugarte: creo que eso aún existe, pero era más palpable en que si uno se acercaba había una producción de parte de la gente, eran más organizados, tenían sus actos más contenido. Bueno, era un contexto diferente, ahora la cosa es más difícil, en las radios tocan casi sólo música extranjera, sólo se conoce a los pocos grupos que tienen algún tipo de historia. Pero ahora hay muchos grupos nuevos y la gente no los conoce. Napalé no es el único con ese problema.
Luego de esa actividad constante que tuvieron, ¿cómo los tomó el declive de presentaciones, en los ’90?
Ibarra: el cambio fue gradual, de a poco vimos que de actuar cuatro veces por semana empezamos a actuar mucho menos, muchísimo menos
Lillo: muchisisísísimo menos (risas)
Ibarra: pero tomamos la cosa como cualquiera, tratando de seguir tocando para cuando fuera.
Lillo: decidimos estar listos para los nuevos tiempos, para que cuando se ponga pesaa la pista se hicieran actos y se necesiten otra vez músicos para ¨animar¨ la cosa, ja-ja. Pon ahí que es broma...
FRONTERA SUR
¿Cuándo y por qué deciden afrontar la producción de Frontera Sur?
Lillo: siempre se plantea la necesidad de que si no se puede presentar uno en vivo, al menos hay que dejar testimonio para el futuro, para ese ego de los músicos de que “las generaciones futuras sabrán valorar lo que se perdieron las actuales”. Hemos tomado inspiración y grandes ideas de conjuntos y solistas que nadie conoce, pero que por suerte tuvieron la lucidez de grabar...
FRONTERA SUR llegó por casualidad, sabíamos que asumir el proyecto de un disco es caro y la plata no la juntábamos sin Fondart o algo así, postulamos varias veces y no pasó nada. De alguna manera asumimos que grabando temas de a uno podíamos negociar una mezcla o algo, para empezar.... Así ocurrió que a través de Alejandro llegó un contacto con gente que instaló un estudio (RAFF) y querían hacer su marcha blanca con nuestros temas sin costo alguno. Nos demoramos mucho en grabar, porque dependíamos de la eventualidad de que el estudio tuviera lugar entre sus trabajos pagados, así que como no recibimos presión de ningún sello para sacar el disco, tuvimos la comodidad de hacerlo de a poco. Queríamos lanzarlo el año pasado pero no se pudo y lo vamos a hacer ahora.
¿Cómo podrían describir este nuevo trabajo?
Ugarte: hay diferencias en las composiciones, no hay ninguna creación de Rodrigo, salvo un arreglo. Hay mucho aporte nuestro, se puede decir que hay un acercamiento mayor a lo popular, además de una exploración de la percusión, hasta cosas de Piazzolla, hay harta diversidad pero se mantiene dentro de la línea sonora y de colores del grupo.
Lillo: de alguna manera creo que el disco enriquece la línea del grupo, porque hay una variedad mayor estilística y temática: en otros discos se nota mucho la mano de Rodrigo y después de escuchar, tú ya determinas a qué compositor corresponde cada creación. En este caso hay un mayor contraste entre autores, pese a que todos tomamos y respetamos la línea del conjunto (porque lo pensamos para él), pero también todos tenemos enfoques propios, y eso enriquece el marco....
Pese a que el grupo habla de metas y no de plazos, los Napalé presumen que el invierno del 2003 no se irá sin que Frontera Sur haya salido. Aún no comienzan las conversaciones con los sellos pero no descartan la línea de la independencia y tampoco tienen certeza de las posibles presentaciones de lanzamiento que pueden hacer.
En realidad, las prisas y las angustias de otras agrupaciones no entran para el conjunto, que aprendió a convivir con sus integrantes de la manera más armónica posible porque, tal como señala, Jorge Lillo, “este grupo tendría todas las posibilidades como para haberse acabado hace mucho rato, pero como nadie lo obliga a existir ni a no existir, entonces optamos por existir y trabajar”.
domingo, 21 de mayo de 2006
LA MÚSICA
En el ya amplio repertorio de Napalé, podemos encontrar tanto canciones de una época emblemática de la historia reciente de Chile, como creaciones originales que resaltan la obra de los más variados poetas americanos, junto a piezas instrumentales y obras de largo aliento o mayor exigencia interpretativa, creadas principalmente por el grupo, o bien recogidas por otros autores escogidos especialmente. Además, se han incorporado piezas recreadas desde el folclor de Latinoamérica con la perspectiva de incorporarlas al lenguaje de la música académica (y viceversa...).
2003: Apertura Pre-show jornada de cierre del homenaje a Salvador Allende ¨El Sueño Existe¨, Estadio Nacional.En un recuento general de las piezas más significativas, mencionaremos LAS ULTIMAS PALABRAS, de Marcelo Coulón, canción basada en el último mensaje del Presidente Salvador Allende; el ciclo de CANCIONES BRASILEIRAS, con textos en portugués de importantes poetas brasileños -Manoel Bandeira, Vinícius de Moraes y Cecília Meireles- y música de Luis Advis; la SUITE TIC-TAC, creada para una obra homónima de teatro infantil; CUANDO SE FUE MAGDALENA, y TU SABES QUE NADIE VUELVE, con poesía del Premio Nacional de Literatura Miguel Arteche y música de Ernesto Pérez; las obras SE UNEN LA TIERRA Y EL HOMBRE, y AMOR QUE CALLA, con poesía de Pablo Neruda y Gabriela Mistral respectivamente; DIVERTIMENTO MACABRO, una de las más logradas obras musicales de Rodrigo Pérez, que enfoca de particular forma la transculturización de la fiesta de La Tirana; ESCUALO, exigente pieza instrumental de Astor Piazzolla compuesta originalmente para su Quinteto Tango Nuevo y adaptada por Napalé para sus propios instrumentos; MALE BETULIA, canción (pirecua en lengua P´urhepecha) proveniente de Michoacán, México y cantada a capella, de forma similar a PRENDE LA VELA, tradicional de la costa atlántica de Colombia, entre muchas, muchas otras.
EL LOGO

Logotipo creado como parte de un estudio de imagen por el destacado diseñador Vicente Larrea, junto a Luis Albornoz, para la carátula del próximo Disco Compacto de Napalé: CRUZANDO TERRITORIOS, y para toda la discografía a reeditar o estrenar a futuro por el conjunto.
Además, Vicho(no le agrada que le llamen ¨Don Vicente¨) nos incluyó en la canasta los sellos distintivos creados por él: MÚSICA ES CULTURA, y MÚSICA DE CHILE, que estrenaremos en este disco.
Nos sentimos profundamente comprometidos por la amistad y la estrecha colaboración con que Vicho nos ha obsequiado, y estamos concientes que las carátulas de algunos de los discos más importantes y trascendentes de la historia de Chile, han pasado por sus ojos y por sus manos. Es un orgullo para nosotros contar con su apoyo, toda vez que él se acercó a nosotros atraído por nuestra música...













